El uso adecuado de los antibióticos


Las infecciones del conducto respiratorio superior presentan mayoritariamente una causa viral y raramente comportan complicaciones. Sin embargo, el uso que se hace de los antibióticos por estos resfriados es excesivo. Según la Organización Mundial de la Salud, por cada 100 infecciones respiratorias, sólo 20 piden tratamiento antibiótico. La OMS ya ha alertado también sobre la progresiva pérdida de actividad de medicamentos que fueron eficaces en un momento dado o incluso aún lo son.

Antibióticos mal utilizados

El descubrimiento de la penicilina en 1929 por Fleming supuso un gran avance en el tratamiento de las infecciones, pero no un paso definitivo para controlarlas. Los antibióticos mal utilizados pueden crear resistencias. En los países donde más se consumen es donde se aíslan más gérmenes resistentes. Esto es muy importante, ya que las infecciones peligrosas pueden volverse cada vez más intratables.

Cuando se utilizan antibióticos, se debe tener en cuenta que estos son activos sobre infecciones producidas por bacterias, pero no sobre otras como la gripe y los resfriados que están producidos por virus, casos en que son totalmente inactivos. Además, no siempre se puede disponer de un nuevo medicamento para sustituir los que pierden la eficacia, ya que la investigación no puede garantizar a corto plazo el desarrollo de un nuevo fármaco.

Por todo ello debemos hacer un uso adecuado de los antibióticos, si no queremos que pierdan eficacia, siguiendo los siguientes consejos:

  • Seguir correctamente el tratamiento (cantidad, cada cuantas horas, duración del tratamiento, comidas).
  • Advertir a su médico, si está tomando otros medicamentos.
  • Tomarlos siempre a las mismas horas. Si se olvida una dosis, hay que tomarla enseguida y continuar con la pauta que le ha dado el médico.
  • Aunque se encuentre mejor, antes de terminar el tratamiento, no se debe dejar hasta completar los días indicados por el médico.
  • Uno no debe auto medicarse con antibióticos aunque piense que reconoce su enfermedad, si el médico no lo ha indicado antes. Un mal uso puede crear resistencias, las bacterias se acostumbran y, al cabo de un tiempo los antibióticos pueden dejar de ser efectivos.

Ante cualquier duda, falta de información o reacción inesperada, se debe consultar con el médico o farmacéutico.

Debemos ser conscientes de que tomar antibióticos por nuestra cuenta, sin que el médico lo haya indicado, supone un mal uso y, por tanto, posiblemente no nos serán útiles cuando realmente los necesitamos.

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